Hoy en día, la producción de la flor de nochebuena se ha popularizado a nivel internacional, millones de plantas se comercializan cada año. Pero esta anhelada especie tiene su origen en México. El color intenso y la belleza de sus pétalos son un regalo de tierras aztecas para el mundo.
Desde la época prehispánica esta flor ocupaba un espacio privilegiado. Nuestros antepasados la llamaban “Cuetlaxochitl”, que en náhuatl significa “flor que se marchita”. Los aztecas le tenían un enorme aprecio, pues era cultivada en los jardines de Nezahualcóyotl y Moctezuma.
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Los tlatoanis la cultivaban en sus entornos cercanos debido al color de la “Cuetlaxochitl”, ya que en las culturas mesoamericanas el rojo tiene un profundo vínculo con el poder. Además, esta flor también se utilizaba como trofeo para los guerreros y para rituales ceremoniales, de acuerdo con códices de fray Bernardino de Sahagún.
Cuetlaxochitl”significa “flor que se marchita”. Los aztecas le tenían un enorme aprecio, pues era cultivada en los jardines de Nezahualcóyotl y Moctezuma
Flor de nochebuena, ¿cómo pasó a ser parte de las celebraciones religiosas?
Décadas después, durante la colonia española, un grupo de franciscanos que estaban asentados en la comunidad de Taxco, Guerrero, retomaron el uso de esta flor para rituales ceremoniales.
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Para continuar su “misión” evangelizadora, los franciscanos asociaron esta flor con su máxima celebración religiosa, la Navidad, que también coincidía con la época de cosecha de esta especie.
Flor de nochebuena, ¿cómo se popularizó a nivel mundial?
En esta historia es muy importante el papel que jugó Joel Poinsett, un diplomático estadounidense y miembro de la Sociedad Científica Americana. Joel era un hombre apasionado por la naturaleza y la exploración científica; además era un ferviente admirador del naturalista Von Humboldt.
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Poinsett invitó a otros colegas naturalistas a seguir la famosa ruta que marcó Humboldt. En esta aventura que Joel se trazó encontró flores de nochebuena, en las barrancas de Taxco, de acuerdo con un artículo que publicó la UNAM.
El diplomático quedó maravillado con la flor de nochebuena y envió varios ejemplares a Estados Unidos, al jardín botánico de Bartram. Aquí fueron exhibidas y posteriormente introducidas en Europa, de hecho en algunas regiones llaman a esta flor como “poinsettia”.